El viaje ha Puno ha sido bastante tranquilo y no nos ha asaltado nadie por el camino (al parecer es bastante habitual). Hemos llegado sobre las 5:00 am y hemos hecho tiempo en una cafetería desayunando muy pausadamente.
Tras una ardua negociación con varios capitanes (jajajaja, por llamarles de alguna manera) llegamos al acuerdo de irnos hasta la isla de Taquile y regreso al día siguiente para llegar a Puno a tiempo de coger el autobús que nos lleve a Arequipa.
Nuestra primera parada fue para visi
tar a los habitantes de la isla de UROS que es la famosa cultura que vive sobre islas flotantes de juncos. La verdad que nos pareció muy variopinto todo aquello aunque bastante montado para el turismo y, como siempre, eso lo desdibuja un poco.
Mola la sensación de flotabilidad que tienes al pisar todos los juncos, aunque vivir así todo el año tiene que ser bastante aburrido.
3 horas después llegamos a la isla Taquile. En esta isla parece que el tiempo se ha quedado parado y que la gente sigue siendo igual que hace 40 años. Al bajarnos del barco se nos acercó una mujer y nos ofreció quedarnos en su casa para dormir por S/10 cada uno.
Como no teníamos muchas más opciones, ya que el turismo vivencial de la isla se turna para que todas las familias perciban dinero del turismo, le dijimos que sí. Nos llevó por una cuesta de piedra hasta su casa y llegamos reventados. Aquí la gente se nota que tiene fuelle!!
Los señores se llamaban Jesús y Esperanza. Nos enseñaron nuestra habitación que, según lo visto, podíamos darnos con un canto en los dientes. Nuestro baño era de lo más lujoso con la grifería en oro con incrustaciones de zafiros.
¿Véis qué contenta se ve a Silvia?
La verdad que la isla es una pasada. Sobre las 14:00 se van todos los turistas que van a visitar la isla y luego llega la tranquilidad y la isla se quedó demasiado grande para nosotros.
Pasamos parte de la tarde jugando con los
hijos de la familia donde estábamos (Edgar y Quintina). Es curioso ver con lo poco que tienen todo lo que pueden darte.Aprovechamos para hacerles un montón de fotos que les haremos llegar cuando estemos en Madrid. Para ellos debe de ser algo flipante!
Cuando se hizo de noche, sentimos en nuestras carnes el frío que hacía en la isla. Por la sensación que teníamos y vista mi posición en cúbito-supino ataviado de ropa, seguro que estábamos por debajo de 0º. A todo esto hay que unirle que Taquile se encuentra a unos 3200m y la sensación térmica cuando cae el sol es muy fría.
Ya de vuelta a Puno, y después de 3h de aburrido viaje, llegamos por los pelos a coger el autobús de Cruz del Sur que nos llevaba a Arequipa. Nuestra próxima estación…





























